miércoles, 21 de octubre de 2020

DOS RESEÑAS PARA SUMAR DEBATES

 

¿Meros Instrumentos o reales construcciones de pensamiento?

 

   Autores: Monereo, Carles y Pozo, J.I

Editorial: Morata, Madrid 2008, ISBN 978-84-7112-819-4

 

Reseña de artículo: “El alumno en entornos virtuales: condiciones, perfiles y competencias.”

El artículo “El alumno en entornos virtuales: condiciones, perfiles y competencias” a cargo de Monereo Carles y Pozo, J.I, pertenece a la obra “Psicología de la educación virtual”, editada por Morata en 2008. Los autores problematizan a lo largo de la obra en torno a la construcción que permiten y habilitan los entornos virtuales. Colocan en el centro de la reflexión el impacto que las TIC ejercen en la psicología de la educación, con un alcance que complejiza el entorno social de los y las estudiantes en sus campos de desarrollo, el aprendizaje colaborativo como herramienta metodológica posible o las finalidades de los campos de saber que se transmiten en las aulas.

El capítulo cuarto propone una mirada pormenorizada en torno a la construcción que los estudiantes realizan en su vínculo cotidiano con la virtualidad, interrelacionando los materiales tecnológicos con sus propios trayectos educativos, el mundo y el conocimiento. Los autores problematizan estas instancias partiendo de la base que contrariamente a lo que usualmente se piensa, no es la edad el punto que actúa como barrera para conocer y manejar estas herramientas, sino la brecha socio cognitiva en el uso de las TIC, y es en este sentido que la realidad de las aulas propone una mixtura entre docentes que se encuentran sumamente familiarizados con las tecnologías y otro grupo de docentes que vive “a espaldas” de la digitalización y en consecuencia, a espaldas de sus alumnos. Esta problematización que coloca a la irrupción de las herramientas digitales en el centro de la escena, explicita en la voz de los autores que los estudiantes echarán mano a los aprendizajes digitales fuera de la escuela indefectiblemente, y de esta manera la institución correo riesgo de alejarse de la realidad de las comunidades estudiantiles.

Los autores proponen que la virtualidad ha modificado sustancialmente las instituciones básicas de la sociedad, el mundo del trabajo, la familia o la relación de los sujetos con el aspecto social, donde los espacios son mucho más amplios e imprevisibles. Esta transformación también propone cambios manifiestos en las aulas, modificando ejes cruciales como la concepción del espacio, el tiempo y la sincronicidad.  

Los estudiantes así mismo generan diversas estructuras en torno a la comprensión de acuerdo a que sean o no nativos digitales, y varían también sus preferencias en torno al uso de diversos recursos como las webcam, o los weblog. Es necesario en el caso de los docentes, emigrantes digitales, comprender con claridad que las lógicas que se emplean los alumnos en el uso de estas herramientas varían la concepción que posee la forma tradicional de transmisión: en las redes, frente a la recopilación de información o datos, la validación del conocimiento se basa en la reputación que obtiene quien produce el conocimiento en la red, en una jerarquización o credibilidad que le brindan el resto de los usuarios.  Las convenciones que se adoptan al escribir en medios digitales, en vínculos coloquiales, (chats) son semejantes a las que se adopta el lenguaje oral, y es por esta causa que adquiere la lógica de la informalidad, revalorizando el regreso a las formas orales de comunicación.

Dado que las TIC modifican las formas de aprender también deben modificar las formas de enseñar; es en este sentido que se configura una nueva modalidad para repensar el mundo y la relación que podemos establecer los docentes con el conocimiento. Las formas de representación que podemos incorporar a través de estas herramientas nos permiten también ampliar nuestras propias habilidades cognitivas. En esta clave, las herramientas digitales permitirían promover diferentes formas de percibir nuestro entorno, dado que la realidad se muestra igual, pero puede percibirse de manera diferente, lo cual habilita múltiples perspectivas para entender la realidad o vivir inclusive realidades diferentes.

La mirada en torno a las adaptaciones de estas herramientas coloca la necesidad de contrastar informaciones y dialogar con los datos recabados contraponiéndolos con la realidad, a fin de evitar un realismo epistemológico limitado; por lo tanto, el acceso a diversas fuentes que permiten los dispositivos debe ser el eje para evaluar la información recabada.

Esto posiciona a los docentes en un claro rol de articuladores del aprendizaje, proponiendo así mismo que la escuela debe posicionarse como creadora de redes sociales que articulen, sostengan y protejan a los estudiantes en el uso correcto de las TIC.

El desarrollo de estos temas es coronado con un glosario propuesto por los autores que enriquece y profundiza su mirada con breves reseñas de las obras citadas en el cuerpo del artículo.

Esta perspectiva que proponen Monereo y Pozo, nos invita a problematizar del uso de las herramientas digitales en la enseñanza, las posicionan como una realidad ineludible e interpela a los docentes en su incorporación y uso, permitiendo a través del recorrido de numerosos autores visibilizar una construcción de pensamiento devenida de la irrupción de la era digital en las aulas, que para llegó para quedarse.

 21/10/2020


ESTUDIANTES COMO PROTAGONISTAS DE LA VIRTUALIDAD

 

Autores: Sancho, Teresa: Borges Federico, en Gros Salvat

Editorial: Editorial UOC, Barcelona (2011) ISBN: 978-84-9788-406-8

La visión vertida en el apartado “El aprendizaje en el entorno virtual y su protagonista: el estudiante virtual”, a cargo de Teresa Sancho y Federico Borges, corresponde al volumen “La educación y retos de la educación virtual” publicado por UOC.

Posiciona pormenorizadamente la situación y las características del estudiante en entornos virtuales, inicialmente a través de una narrativa situada de un estudiante que como muchos encara la educación virtual por primera vez, a través de un curso que le presenta internamente numerosos e inéditos desafíos como conocer y familiarizarse con las plataformas que detallan el curso y a su vez conocer códigos y procedimientos, es decir asumir que aquellos esquemas conocidos no son suficientes para la resolución de las nuevas propuestas a las que se enfrenta. El comienzo implica enfrentarse a la asincronía en la comunicación, migrar paulatinamente desde el soporte papel al soporte virtual, adecuarse a la autogestión en fechas y desarrollo de recorridos propuestos.

Innegablemente acercarse a los entornos virtuales implica adquirir conocimientos y habilidades que son propias de esta modalidad, lo que también implica por parte de los docentes, adecuar el contenido de las materias, tener en cuenta el perfil de los estudiantes y articular otros recursos metodológicos que no necesariamente se relacionan con la transmisión tradicional.

Los desafíos en torno a metodologías diversas también conciernen a los estudiantes, dado que no es suficiente únicamente ser competente en herramientas digitales, requiere un rol socialmente activo para armar con otros estudiantes una comunidad enriquecedora para el proceso propio y del conjunto, y asumir una actitud pro activa en el aprendizaje, dado que la distancia no tiene que ver con el aislamiento, sino que cada estudiante aprende a su tiempo y que ese tiempo puede no coincidir grupalmente. El proceso metacognitivo que pueda realizar cada estudiante cobrará centralidad, como también paulatinamente adquirir competencias que no se adquieren simultáneamente y se usan a la vez, sino alcanzar distintas habilidades en las competencias según el momento y la necesidad.

En este sentido los autores enuncian que, en los entornos virtuales de la educación a distancia, el papel del estudiante es central en el desarrollo de la autonomía y el rol docente cambia su perspectiva pasando a ser un guía y un apoyo.

La elección de la formación virtual permite la asincronía y articular realidades de estudiantes que, a criterio de los autores, han variado sus perspectivas económicas, tecnológicas y también sus expectativas sociales, experimentando cambios del paso de una sociedad pos industrial a una sociedad red, que requiere la formación continua no soalmente en las etapas formativas del inicio sino en forma continua.

En palabras de los autores. quien se forme según las necesidades cambiantes, quien pueda tratar con otras personas, y sepa encontrar lo que necesita para avanzar, podrá ser un ciudadano de éxito en el S XXI.

22/1072020

Analia 

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